Archive for the ‘Arte’ Category

Osake wa tanoshiku tekiryoude

Thursday, June 19th, 2008

Actualmente, en Japón, la mayorí­a de los anuncios publicitarios de marcas de cerveza tienen como elemento central a una chica. Las fotos siempre buscan recrear aquellas usadas en anteriores décadas, incluso en las prendas que las modelos visten. De esta manera nos será difí­cil a los que no estemos familiarizados con las caras de estas jóvenes “idols” distinguir uno de estos pósteres nuevos de los genuinos.

Estoy seguro de que no faltará alguien que vislumbre un toque machista en el tema. A mi, sin embargo, me parecen bastante interesantes, especialmente si nos remontamos a los orí­genes de este tipo de publicidad, allá por los años 30 (e igual me quedo corto).
Primero me gustarí­a mostraros un par de imágenes donde podéis ver algunos anuncios actuales:

íšltimamente encuentro que muchos izakaya optan por una decoración retro y una parte que no suele pasar inadvertida es la pared, donde con cierta frecuencia podemos ver reproducciones de carteles publicitarios de época. Imagino que pueden ser adquiridos en cualquiera de los museos que algunas de estas marcas tienen. No me extrañarí­a que establecimientos como Tokyu Hands también los tuvieran. En muchas ocasiones alguien me pregunta por ideas para llevarle a la familia algún bonito omiyage, pues bien, aquí­ tenemos una buena opción. Os dejo tres ejemplos, uno de Asahi y dos de Sapporo:

Este último es muy curioso, con la tipografí­a escrita de derecha a izquierda, algo muy frecuente en este tipo de cartelerí­a.

Por cierto, encontré en la red una página de un artista que se dedicaba a la ilustración publicitaria en los primeros años de la era Showa, allá por los años 40. Su nombre es 多田北島 多田北烏 (Ootada Kitashima, creo que se lee, se lee Tada Hokuu) y su web está aquí­.

Ajisai

Monday, June 16th, 2008

“Ajisai” (紫陽花 o アジサイ) significa “hortensia”. Este arbusto de origen japonés, cuya floración precede a la temporada de lluvias y se extiende durante varias semanas, abunda por doquiera que nos movamos en esta isla.
Como ocurre con toda flor tí­pica aquí­ los japoneses admiran su florescencia, llegando a ser otro sí­mbolo artí­stico más, que alude a esta época del año, de igual modo que el “sakura” y el “ume” aluden a la primavera.
En la siguiente imagen podéis ver algunas “ajisai” que fotografié el pasado viernes en Kobe:

Pero estos sí­mbolos trascienden al arte, no son exclusivos de él. Por ejemplo podemos ver referencias a ellos en la gastronomí­a propia de cada estación. Y especialmente en la reposterí­a. Como ejemplo os muestro un dulce conocido en Japón como “konpeitou”, que toma su nombre del portugués “confeito”, que significa “dulce de caramelo”. Su origen en Japón se remonta al año 1569, cuando el misionero portugués Luí­s Froí­s entregó como presente una caja de este dulce a Oda Nobunaga con el objeto de conseguir el permiso para transmitir el cristianismo en estas tierras.

Aquí­ veis una caja de “konpeitou” con los colores del “ajisai”:

Realmente los tonos del caramelo nos evocan la flor de la hortensia:

El dulce es bien simple, sus ingredientes son azúcar y colorante. Por cierto, este en concreto que os enseño es un regalito de Kanagawa que recibí­ la semana pasada:

“Ajisaidayori”, que podrí­amos traducir como “noticias del ajisai”:

Inkan

Tuesday, June 10th, 2008

Seguramente habéis visto alguno de esos sellos que los japoneses usan del mismo modo que nosotros usamos nuestra firma. Existe una versión más artí­stica que pintores y calí­grafos estampan en sus trabajos y que de por sí­ constituyen otra obra de arte.

Siempre me han atraí­do estos últimos y un dí­a encontré en una tienda de “shodo” todo lo necesario para fabricarme mis propios “in”. Además un kit no era nada caro, de modo que me aventuré a probar. Y lo cierto es que el resultado es bastante convincente.

Un sello siempre supone un bonito regalo para un amigo, especialmente para aquellos que de vez en cuando tienen la buena costumbre de usar el correo tradicional. Además ellos siempre sabrán distinguir entre un presente así­ y cualquier otro, pues el tiempo que empleamos en realizar el trabajo es también el tiempo que pensamos en ellos.

Hoy trataré de mostraros cómo hacer un sello. Empecemos por ver los materiales que usaremos:

A la izquierda tenemos tres piedras diferentes. Su precio es muy variado, pero puedo deciros que ninguna de las que aparecen en la imagen supera los 300 yenes. Su aspecto es parecido al del mármol y de hecho jurarí­Â­a que de ese tipo de caliza de trata. Lo que veis a la derecha es una especie de gato hecho con dos tacos de madera (en el centro se les ha practicado un corte en ángulo) que están unidos por medio de dos tornillos con sus palometas para agarrar bien la piedra. No recuerdo el precio de este utensilio, pero no creo que superase los 500 yenes. Finalmente debajo tenemos un estilete de doble punta con el que realizaremos la talla.

Bueno, primero necesitamos un dibujo de los ideogramas o los kana que tengamos en mente para nuestro sello. En el caso de las imágenes que veis elegí­Â­ los caracteres hiragana correspondientes a “A-na” (あな) pues querí­Â­a hacerle un regalito a mi amiga Ana. Yito se encargó de escribir varios tipos y yo escaneé el que más me gustó. Con ayuda de Photoshop estiré el diseño para adaptarlo a la base de la piedra, cuadrada en esta ocasión. Después imprimí­Â­ el resultado pero invirtiendo los colores y volteando la imagen horizontalmente, pues es obvio que tenemos que tallar la imagen en sentido contrario al que aparecerá en el papel (todos tuvimos nuestras sesiones de Barrio Sésamo, ¿no? 😉 ).
Luego coloqué un trocito de papel de carbón sobre la piedra y usé celo para fijarlo bien. Sobre este puse del mismo modo el diseño impreso. Aquí­Â­ podemos ver esta fase del proceso:

A continuación con un lápiz bien afilado rellené la parte en blanco del dibujo y retiré el papel y el carboncillo. El dibujo se ve de manera muy tenue, por eso yo siempre lo repaso con un rotulador permanente de punta fina:

La siguiente fase es la más delicada, aqué­ necesitaremos un poquito de pulso y buen control de la mano, pues a la mí­Â­nima que nos descuidemos se nos va el estilete y nos cargamos el motivo. Mi consejo es tallar con suavidad y lentitud, cavando el surco en varias pasadas. De vez en cuando necesitaremos hacer pruebas sobre papel con un tampón (el que veis en la foto es de una de esas tiendas de todo a 100 yenes):

Una vez que conseguimos la impresión deseada ya tenemos listo nuestro sello. Si quedan imperfecciones siempre podemos suavizarlas con una lija de agua del tipo más fino que encontremos:

Para que nuestra pequeña obra esté siempre bien conservada podemos usar una de las cajitas que encontraremos en las mismas tiendas que venden el resto de los materiales:

Pues ya habéis comprobado, los materiales están al alcance de cualquier bolsillo, el proceso es bastante entretenido sin requerirnos demasiado tiempo y, como dicen los de Master Card, la sonrisa de una amiga no tiene precio 🙂 .

善九郎工房 (Zenkyuroukoubou)

Tuesday, May 20th, 2008

En una de mis recientes visitas a Kyoto, paseando por la calle Sanjyo, me encontré con una de las esquinas más atractivas de la antigua capital, la del Nihon Seimei Kyoto Sanjyo Building, edificio que ocupa este espacio desde 1914. Esta es la foto que tomé en aquel momento:

El dí­a del Shinkaichi Ongakusai habí­a un dibujante en unos de los puestos del mercado de arte del evento que vendí­a copias de sus obras, todas ellas sobre algunos de los rincones con más magia de Kyoto, Osaka y Kobe. Rápidamente mis atención cayó sobre una de sus postales, esta que veis aquí­:

Tomé la postal, la vi bien de cerca para asegurarme de que era el mismo lugar y su autor me invitó a girarla para ver el mapa adjunto que explicaba su ubicación:

Le comenté la coincidencia. No me sorprendí­a tanto el hecho de que él hubiera retratado la misma esquina que yo en Kyoto, al fin y al cabo se trata de un lugar bastante concurrido y más o menos conocido, lo que realmente me sorprendí­a era que muchas de sus postales mostraban lugares que anteriormente también a mi me habí­an llamado la atención hasta el punto de pararme para tomar una instantánea de ellos.

Me traje algunas estampas además de la de arriba. Las que os muestro a continuación son de dos lugares cercanos a mi casa. Junto a los dibujos podéis ver mis fotos:

Kobe Kaigan Building, en la zona de Minato Motomachi.

Lí­nea del ferrocarril de la JR cerca de Hanakuma, en Kobe.

En el sello estampado sobre el sobre que contení­a las postales podemos ver el nombre y la dirección de la tienda del artista, el nombre del lugar es que da el tí­tulo a esta entrada. Muchas veces me preguntan sobre cuál serí­a un buen regalo para llevar a un amigo lejos de Japón. Creo que estas estampas pueden ser un “omiyage” perfecto. ¿Qué os parecen?

Retratos “made in Japan”

Wednesday, May 14th, 2008

El pasado fin de semana se celebró la octava edición del Shinkaichi Ongakusai, el festival de música del barrio que lleva el mismo nombre. Era la primera vez que í­bamos y sólo pudimos asistir a los eventos programados para el domingo, pues el sábado estuvo lloviendo todo el dí­a.

Shinkaichi queda al oeste de la estación de Kobe, se puede llegar andando apenas cinco minutos. En esta zona de la ciudad encontraremos una calle larga que está flanqueada por unas grandes esculturas que muestran la silueta de un hombre ataviado con un sombrero. Dentro de esta calle está el edificio del Art Village Center, donde tienen lugar algunos festivales de cine interesantes (allí­ se celebró hace ahora cuatro años el Hispanic Beat). En una ocasión oí­ de la boca de un viejo residente que este lugar fue pionero en la proyección de cine en todo Japón.

Si uno sigue subiendo la calle en dirección norte se encontrará con una gran galerí­a que está llena de establecimientos de pachinko y slot, pero donde además econtraremos algunos de los restaurantes con más solera de la ciudad.

La zona fue antaño el centro de la diversión de Kobe, lo que ahora es Sannomiya. Es curioso que en la actualidad los ciudadanos se refieren al lugar como a un sitio peligroso y falto de interés. Es cierto que junto a Shinkaichi está Fukuhara, una zona llena de prostí­bulos, y aquí­ es inevitable establecer la conexión entre un lupanar y el hampa.

A favor del barrio de Shinkaichi puedo decir que a pesar de las pintas que podamos encontrar la gente suele ser bastante campechana, menos estirada que la que pulula por zonas supuestamente más “decentes”. Las primeras impresiones suelen tener poca validez en más de una ocasión, y en más de dos. Esto me recuerda cuando una vez mientras escuchaba a una chica tocar la guitarra en la puerta de la estación se me acercó un vagabundo y me ofreció un café…

Al final de aquella galerí­a de la que hablaba antes está en parque de Minatogawa. Allí­ colocaron el “main stage”, aunque a lo largo de todo Shinkaichi se sucedí­an las actuaciones de grupos de música de todos los estilos, hasta flamenquito tuvimos.

En Minatogawa Kouen también instalaron algunos puestecillos de comida de varios paí­ses (Corea, Sri Lanka, México, Ecuador…) y tenderetes de arte y artesaní­a.

En uno de esos tenderetes conocimos a una chica de origen coreano llamada Sai, muy simpática y bastante guapa. Estaba vendiendo sus postales, algunos muñecos y realizando retratos por 500 yenes. Esta que veis en la imagen es Sai:

Para ella posamos Ana, Yito y un servidor. ¿Nos veis parecido? 😉 :

El caso es que Sai no era la única chica que estaba por allí­ dibujando retratos, también estaba Chika Tanikawa, para quien también posamos pero esta vez por separado. Aquí­ tenéis una pequeña muestra de Chika en acción, video incluido:


Being portrayed by Chika from Javi on Vimeo

Y aquí­ estamos los tres, que parecemos recién salidos de un manga, Dios, qué guapí­simos 😀 :

Este señor era simpatiquí­simo, todo un crack. Tampoco quiso volverse a casa sin su retrato. Al despedirse de nosotros nos regaló un “adios” muy español y todo:

Sutileza de seda

Saturday, May 3rd, 2008

Esta semana pasamos un par de dí­as en la prefectura de Shiga. Allí­ viven los padres de Yito. Su madre se dedica desde que era bastante joven a la confección de kimonos y particularmente de una prenda que se coloca sobre estos en invierno, el “houmongi” (que literalmente significa “prenda para visita”, pero que viene a ser una especie de abrigo). Sus prendas son todas hechas a medida y son vendidas en un establecimiento del centro de Kyoto. Uno se queda embobado al ver en su taller las finas telas de seda estampada que ya de por sí­ son una obra de arte, pero que alcanzarán todo su esplendor al ser lucidas por sus futuras propietarias.

Precisamente andaba yo buscando motivos interesantes entre los retales que ella, Hatsuko, va acumulando en una bolsa para luego desecharlos cuando me propuso que le echara un vistazo a las telas de los kimonos que guarda en uno de los armarios de la estancia. Ni siquiera Yito sabí­a del tesoro que allí­ hay. Y yo descubrí­ el placer de admirar un kimono o un obi al despojarlo de su envoltorio, una sensación que imagino que será mil veces más intensa cuando una japonesa recibe uno de estos vestidos y lo abre por primera vez.

Os he querido mostrar un ejemplo aquí­ con unas fotos en sucesión del acto de sacar un obi de seda de su funda:

Sobre el papel está escrita la palabra “oatsurae”, que significa “hecho a medida”.

Simplemente hemos de ir soltando los lazos de tela y plegando hacia el exterior las solapas del papel.

El obi parece muy ancho pero al vestirlo se pliega una vez quedando su tamaño reducido a la mitad.

Yoshikazu Yasuhiko

Monday, April 14th, 2008

Yasuhiko Yoshikazu (安彦良和), es un conocido animador y mangaka dentro de la industria del anime japonés, natural de Hokkaido, donde nació el 9 de diciembre de 1947.

Dejó sus estudios en la Universidad de Hirosaki (en el norte de Japón) y fue contratado por la compañí­a Osamu Tezuka´s Mushi Productions en 1970 como animador. Posteriormente se hizo autónomo y trabajó en varias producciones de animación para cine y televisión. En 1981 obtuvo el Premio Seiun (un homólogo japonés del Premio Hugo) en la categorí­a de Arte. En 1988 empezó a trabajar como artista de manga y cuatro años después ganó el Premio Nippon Mangaka Kyokai, y en el año 2000 recibió un Premio de Excelencia en manga por la obra “Ōdō no ku” en el Festival de Artes Mediáticas de Japón. Es también conocido como novelista e ilustrador de ciencia ficción. Algunos de sus trabajos más destacables como diseñador y director son Brave Reideen, Combattler V y Mobile Suit Gundam.

Ilustración de Mobile Suit Gundam (1981)

Menos conocido es el hecho de que fue el diseñador de los personajes principales de “Dirty Pair”, mucho antes de que el primer anime o manga aparecieran, cuando estaban ilustrando las historias cortas de “Haruka Takachiho” que se convirtieron en 1980 en la novela “fixup” (término que se refiere a la obra literaria que surge a partir de relatos cortos previamente publicados) de nombre “Great Adventures of the Dirty Pair”.

Póster de la “Dirty Pair” (1981)

En los últimos años su producción artí­stica se ha diversificado, creando trabajos como “Joan”, una historia de tres volúmenes que narra la historia de una joven francesa que vive en la época de la Guerra de los Cien Años, cuya vida encuentra grandes paralelismos con la de Juana de Arco; y “Jesus”, una obra biográfica sobre Jesucristo, en dos volúmenes.

Ilustración para la serie “Jeanne” (1995-1996)

Dibujo para “Nijiiro no Trotsky” (1992-2000)

El artista siempre firmas sus trabajos como “YAS”.

Las ciudades de Kobe y Akashi acogieron desde el pasado 27 de marzo hasta el 8 de abril la exposición “Original Works of Yasuhiko Yoshikazu” cuyo carte podéis ver aquí­:

Se da la circunstancia de que el mundo del anime y el manga no están entre mis devociones, pero cuando se trata de casos que trascienden al arte (casos que dicho sea de paso me temo que podrí­an ser contados con los dedos de la mano) sí­ que muestro interés. Y creo que a este artista sí­ deberí­a de considerársele como tal. Además, si encima te ponen la exposición en tu mismo barrio y el acceso es totalmente gratuito está incluso mal no asistir a ella.

La muestra de Kobe tuvo lugar en el Art Hall, junto a la estación JR de Motomachi, a apenas un minuto al norte de la misma. En la entrada colocaron un enorme póster de su obra “Namuji” (perdonad por la foto, no era fácil tomar una buena imagen con la luz del lugar):

El Art Hall está dentro del edificio de 兵庫県学校厚生館 (“Hyougoken Gakkou Kouseikan”, en la primera planta.

Yo compré el de la exposición de Yasuhiko Yoshikazu, que al no tratarse de una presentación a gran escala traí­a consigo un regalito, el autógrafo del artista:

Portada (arriba) y contraportada (abajo) del catálogo.

Sin duda una obra que le dará categorí­a a mi estanterí­a 🙂 .

Los datos sobre la biografí­a del autor están extraí­dos en su mayorí­a de la versión en inglés de la Wikipedia.

スター・ウォーズ (Star Wars)

Saturday, February 23rd, 2008

Hace tiempo que querí­a mostrar aquí­ los pósteres japoneses de la saga de Star Wars. Bueno, pues aquí­ tenéis los de la primera de las tres pelí­culas (las últimas tres son otra cosa…). Espero que os gusten. A mi el último, de Drew Struzan, me parece una maravilla. Por cierto que la obra de este gran artista se ha dejado caer alguna que otra vez por Kobe en la galerí­a Art Space de Sannomiya, donde incluso se vendí­an originales y serigrafí­as de edición limitada de sus pósteres más conocidos.

Este es el panfleto de la última exposicion de Drew Struzan en Kobe:

Taijou

Friday, January 25th, 2008

Se trata de un restaurante que está a pocos pasos de la estación de Motomachi JR. La especialidad es la ternera, que es el producto estrella de Kobe. Dos cosas son las que me llevaron a sacar estas dos fotos: la primera salta a la vista, ¿no?, me refiero a la vaca, seguramente procedente de algún “Cow Parade”. El segundo motivo es el nombre del local, スタンド 太陽, algo así­ como “Tribuna sol”. Todo ello muy taurino, deshou?!

Jacket

Friday, September 28th, 2007

El disco compacto nos trajo un sonido de verdadera alta fidelidad a cambio de la pérdida de un formato de auténtico lujo. Yo soy de la opinión de que comparar la carpeta de un vinilo con la diminuta carátula incluida en una caja de plástico barato de un CD es querer quedarse con el personal. Creo que la industria discográfica se encontró de repente con todo un chollazo, pues sin duda el nuevo formato abarataba los costes de producción.

Otra cosa es que ganamos muchí­simo en cuanto a calidad sonora y posiblemente con el disco compacto se consiga hacer un menor daño medioambiental, no lo sé, pudiera ser, no tengo ni idea. Lo que sé es que un CD por muy nuevecito que sea no desprende el mismo olor que un vinilo al abrirlo, que la carpeta de un álbum de un treinta y tres revoluciones es a veces una obra de arte, que el sonido de las motas de polvo amplificadas a través del diamante de la aguja tienen una magia que los bits jamás podrán alcanzar, y que en definitiva el mero hecho de pinchar un disco requiere todo un ritual que al igual que ocurrirí­a en una ceremonia de té japonesa nos hace apreciar la obra musical de un modo infinitamente más profundo que al dejar un CD en la bandeja mecánica de un reproductor digital para después pulsar un botón.

Desde que sacamos el vinilo de su funda de plástico cuidadosamente, sin posar las yemas de los dedos directamente sobre el microsurco hasta que colocamos suavemente la aguja sobre él estamos recibiendo un placer que la era digital nos arrebata. Pasar un cepillo de terciopelo sobre un disco devolviéndole a este su brillo original es una declaración de respeto por la obra musical que tenemos entre las manos.

Hace un mes me daba una vuelta por los almacenes Tokyu Hands de Kobe cuando me encontré con una pila de antiguos vinilos perfectamente enfundados con un plástico protector que les daba un aspecto impoluto. “Será todo caspa, oldies japoneses”, me dije, pero lo cierto es que habí­a auténticas joyas, y todos marcados a trescientos yenes. De aquella pila rescaté todo un clásico, un álbum cuyo original ya tení­a en versión digital remasterizada, pero nada que ver con el que acababa de encontrar. Se trataba del “Let it be” de los Fab Four.

Arriba vemos el frontal de la carpeta y abajo su interior.

El vinilo me sorprendió por estar en tan buen estado de conservación. Se ve que su dueño lo trató bien. Además tuvo la delicadeza de dejar dentro una revista sobre el álbum en cuestión, publicada en 1978. Todo por trescientos yenes.

Y acerca de portadas de long plays os quiero hablar de un libro que cayó en mis manos hace poco. Su tí­tulo es “Record Jacket Junkie!!!” (レコジャケジャンキー!). Mirando el diseño de su cubierta podrí­amos pensar que se trata de un libro sobre The Beatles, pero no es el caso:

El libro, por supuesto, cuenta con una sección dedicada a los cuatro de Liverpool pero no es ni mucho menos un monográfico de la banda. Se trata de un repaso, no exento de sentido del humor, al diseño de las carpetas de algunos de los álbumes más representativos del mundo de la música contemporánea. Todo ello a lo largo de sus doscientas veintiséis páginas ilustradas a todo color. Se presenta el original de un álbum en concreto y se acompaña de los comentarios del autor (del libro) y de algunas fotos de réplicas o “parodias” (así­ son llamadas en el libro). Aquí­ vemos algunos ejemplos:

The Velvet Underground and Nico, 1967

Ban Ban Bazar, Shinjuku de matteta, 2000

Michael Jackson, Thriller, 1982

Takenaka Naoto, Resuraa, 1984

The Beatles, A Hard Day’s Night Soundtrack, 1964

The Pebbles, First Album, 1997

High Fidelity, Original Sountrack, 2000

Herb Alpert’s Tijuana Brass, Whipped Cream & Other Delights, 1965

Pat Cooper, Spaghetti Sauce & Other Delights, 1976

Sweet Cream, Sweet Cream & Other Delights, 1978

Soul Asylum, Clam Dip & Other Delights, 1988

Elvis Presley, Elvis Presley, 1956

The Clash, London Calling, 1979

Por supuesto “Let it be” también tiene sus parodias:

Scratch Bongowax, Let me be, 1998

Kaoru Jun, Ogawa Tomoko, Okumura Chiyo, Yuki Saori, 1970

皆さんのお気に入りのジャケットを教えて下さ~い。
コメントと一緒に、そのジャケット写真のリンクを付けてくれても良し!デス。

Para acabar os propongo que habléis sobre las carpetas que más os gustan en los comentarios. Podéis buscar un enlace a una foto y pegarlo junto a vuestro comentario. Será interesante. Yo voy a colocar dos que son de mis preferidas. Son más que famosas, no creo que haya alguien que no las conozca. La primera es “Abbey Road”, una obsesión que me llevó incluso a visitar el famoso paso de cebra y los estudios EMI en Londres:

La segunda es de uno de los primeros vinilos que compré en mi adolescencia, creo que pagué seiscientas pesetas en Sevilla Rock, qué tiempos. Es el “Freewhelin´” de Dylan: